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26 Febrero 2010

Una llamada de atención


Cerca del 80% de las personas mayores de nuestro país sufre dolor crónico. Las causas más comunes de esta manifestación neurofisiológica son las cefaleas, las enfermedades neurodegenerativas y el cáncer.



Una llamada de atención
Laura Sánchez. Madrid
Frente a los síntomas fisiológicos propios de la enfermedad, surgen otros de carácter social, emocional y psicológico que requieren especial atención por parte de profesionales, familiares y cuidadores. De hecho, muchos expertos advierten que el abordaje terapéutico del dolor crónico puede fracasar si se limita al aspecto analgésico y se ignoran el resto de componentes neuropsicológicos y psicosociales.

Hasta el momento, no se ha encontrado ningún tratamiento farmacológico que resulte ser totalmente eficaz. Por ello, lo mejor para el paciente es aprender cuanto antes a convivir con su nueva realidad. 

El dolor crónico supone un problema habitual entre las personas mayores, que aumenta con la edad, pero que tiende a estabilizarse una vez cumplidos los 85 años. Las zonas más afectadas suelen ser las articulaciones, la espalda, las piernas y los pies. 

Así lo constata María Dolores Ortiz, psicóloga especialista en Psicología Clínica y experta en Gerontología, quien, además, reconoce que el dolor crónico “influye muy significativamente en la calidad de vida de las personas que lo padecen”. De hecho, “supone una causa muy importante de discapacidad, implica una mayor dificultar para realizar las actividades básicas de la vida diaria y repercute negativamente en el estado de ánimo del individuo”. 

Terapia psicológica
Ante la multitud de factores que coinciden en el paciente con dolor crónico, cada vez resulta más habitual que, junto al tratamiento analgésico, tanto el paciente como sus familiares o cuidadores reciban apoyo psicológico. No hay que olvidar, apunta Ortiz, que el dolor, “además de responder a un proceso biológico, supone también una respuesta psicológica en la que intervienen aspectos cognitivos y ambientales”. En este sentido, “la Psicología contribuye al manejo de las consecuencias derivadas de padecer dolor crónico en las personas mayores, como la depresión, dificultades en la relación afectiva, alteraciones del sueño o incapacidad funcional”. 

A través del apoyo psicológico, el enfermo aprende a “mejorar su capacidad para afrontar los síntomas y disminuir su respuesta ante dolor mediante un correcto entrenamiento en técnicas psicológicas”. Entre las más utilizadas, Ortiz destaca el sistema de contingencias, para potenciar el autocontrol y disminuir la frecuencia de las conductas de dolor, el control de la respiración, la inoculación del estrés, el entrenamiento en habilidades sociales, y las técnicas de distracción y sugestión, dirigida a disminuir la percepción del dolor. 

Pacientes institucionalizados
Los factores sociales, emocionales, psicológicos y fisiológicos que acompañan al dolor crónico provocan inevitables diferencias entre los pacientes que residen en sus domicilios y los que se encuentran ingresados en una residencia. De hecho, según apunta la Dra. María José Jiménez, coordinadora del servicio médico de Valdeluz, “el anciano institucionalizado puede llegar a percibir el dolor desde una perspectiva diferente”. 

Aunque en las personas mayores presenta peculiaridades psicológicas respecto al resto de la población, en el caso de los usuarios de una residencia “podemos encontrarnos casos en los que el dolor sea un reflejo de la necesidad del individuo por mantener relaciones sociales, ya que el hecho de manifestar el dolor al personal que le atiende o al resto de residentes, puede despertar algún interés hacia su persona”.

dolor crónico, atención a mayores, residencias
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Seguimiento del paciente
Para la Dra. Jiménez, “no cabe duda de que, a la hora de realizar el seguimiento médico del paciente con dolor crónico, existen diferencias entre aquellos que residen en su domicilio y los que se encuentran en una institución residencial”. En un centro, explica, “no sólo se puede evaluar de forma exhaustiva el tratamiento prescrito al paciente, sino que a través de la colaboración de todo el equipo profesional del mismo, se puede controlar los signos de mejoría o empeoramiento e, incluso, otros datos indirectos que indican el estado global del residente”. El dolor crónico “genera dependencia, aislamiento, o falta de colaboración con las actividades del centro. Todos estos parámetros, evaluados por los profesionales del centro, suponen un baremo de la eficacia de los tratamientos instaurados”, añade esta experta.

Tratamiento farmacológico
La primera opción para abordar el dolor crónico se limita a la prescripción farmacológica. Sin embargo, diversos estudios han constatado que la polimedicación en el anciano implica un bajo cumplimiento terapéutico. Por este motivo, explica la Dra. Jiménez, en las residencias “se ha establecido un protocolo de seguridad para garantizar la continuidad en el tratamiento del dolor”. 

En los mayores válidos institucionalizados, explica, “se supervisa siempre el cumplimiento terapéutico para que, junto al seguimiento médico, se pueda confirmar y garantizar que verdaderamente el paciente se está medicando según lo pautado diariamente”. En el caso de los dependientes, “es la propia Enfermería la que administra el tratamiento y garantiza, con ello, su cumplimiento. Además existen unos registros en los cuales se detalla la administración de la medicación a los residentes o las incidencias durante este proceso, si las hubiera”.

Humanidad y calidez
Según explica la coordinadora del servicio médico de Valdeluz, “el dolor crónico siempre supone un empeoramiento en la calidad de vida de quien lo padece”. Es por ello que “la humanidad y calidez del entorno del paciente van a contribuir a reconfortar al paciente aquejado de dolor”. En ocasiones, los profesionales que rodean al enfermo “no pueden erradicar el síntoma del dolor en su totalidad, y tan sólo nos queda el recurso del apoyo y la comprensión para que el residente pueda aprender a convivir con ello y que éste interfiera lo menos posible en su vida diaria”.

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