La hipoteca inversa ha acreditado ya su utilidad para mejorar la calidad de vida de nuestros mayores y también para financiar algunas de sus necesidades. Entre ellas, la más significativa es, sin duda, la financiación de la plaza residencial.
El hecho de que las rentas que se obtienen a través de este producto financiero, por parte de las persona mayores de 65 años o dependientes, sean pagaderas por la entidad financiera de forma mensual y vitalicia, se ajusta a la perfección a las necesidades económicas del mayor actual o futuro residente que, a partir del momento de la suscripción, sabe que va a poder pagar todos los meses el coste de su plaza residencial y durante toda su vida.
Precisamente, la máxima preocupación de la mayoría del segmento senior no es otra que saber si les va a llegar el dinero para vivir o cuánto tiempo les van a durar sus ahorros. Por eso es tan positivo que haya entidades dispuestas a asumir el riesgo de la longevidad de las personas, hecho que puede y debe ser aprovechado por nuestros mayores para encontrar la tranquilidad y seguridad económica de la que en general se carece a partir de determinadas edades.
Resulta estupendo también que la entidad se comprometa contractualmente a pagar todos los meses mientras permanezca con vida el asegurado o sus beneficiarios, puesto que el mayor que transfiere el riesgo económico de vivir mucho a un tercero, consigue erradicar cualquier tipo de inseguridad económica ganando así en tranquilidad y calidad de vida.
Desde el punto de vista emocional y psicológico la utilización de sus propios ahorros, inmovilizados hasta ese momento en su vivienda en propiedad, para pagarse sus necesidades residenciales o de cualquier otra índole, es mucho más satisfactorio para el mayor que convertirse en una carga y que sean sus hijos quienes se vean obligados a sufragar el coste de la residencia, por lo que también beneficia indirectamente a los familiares.
Para la residencia tiene dos ventajas fundamentales: en primer lugar, porque es indudable que se trata de un sistema que puede ayudar a llenar sus camas vacías, puesto que por los motivos ya explicados, la hipoteca inversa está siendo la llave para que muchos de nuestros mayores accedan a plazas residenciales que, de otra forma, les hubiera resultado imposible. Y, en segundo lugar, porque los ya residentes que tengan vivienda en propiedad y suscriban una hipoteca inversa podrán afrontar su coste con mayor seguridad.