Factores protectores más importantes La doctora Adan resuelve que algunos de los factores preventivos más importantes frente al Alzheimer sí están en nuestras manos, al margen de otros determinantes genéticos o ambientales de la enfermedad. Para ella, es esencial contemplar la relevancia de “las relaciones sociales activas y de mantener una actividad cognitiva a lo largo de toda la vida”.
Otro factor que se debe tener en cuenta lo conforman los hábitos vinculados a la alimentación. Así, Adan propone revalorar la dieta mediterránea, “por lo que tienen de elemento preventivo el aceite de oliva, la fruta, la verdura y el pescado. Estos alimentos aportan ácidos grasos omega 3 que tienen efectos neuroprotectores”. Para ingerir la cantidad de omega 3 necesaria para el organismo, habría que comer cada día entre 300 y 400 gramos de pescado azul. “Como esto es muy difícil de llevar a cabo, creo que estaría bien incluir un aporte adicional de estos ácidos, a modo de complemento dietético” ya que, afirma la experta, “son unos potentes protectores cardiovasculares y protectores de las neuronas”. Además, añade que “a partir de los 50 años, sus beneficios cognitivos son muy importantes porque ayudan a frenar la muerte de las neuronas más vulnerables”.
Ana Adan ha participado recientemente en el Estudio Performance para comprobar cuál es el papel de la cafeína sobre la actividad cognitiva. Concluye que “las personas que consumen cafeína en términos moderados, es decir, entre dos y cuatros dosis diarias, consiguen una mayor estimulación del sistema nervioso y una mayor incentivación del trabajo neuronal”.
Abordaje Crono-Biológico
Se trata, tal vez, de las investigaciones más novedosas que los científicos españoles están desarrollando hoy en día. Ana Adan, que es una de sus máximas exponentes, considera que la Crono-biología puede desvelar muchos interrogantes y ayudar a enfrentar un buen número de patologías.En este contexto, el equipo de Adan considera que la melatonina juega un papel significativo como regulador de la actividad diaria del organismo.
Esta hormona, que “fabricamos a diario, es la señal de oscuridad del cuerpo”, afirma Adan, la encargada de facilitar un sueño profundo y una actividad cognitiva correcta cada día. Es decir, regula la fisiología circadiana, los ritmos biológicos e incide en numerosos procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos. En estudios recientes, añade esta experta, “se ha comprobado que en los mayores que sufren algún tipo de demencia, se produce una reducción muy notable en la cantidad de Melatonina que generan”. Por consiguiente, duermen peor y, por ende, “la vigilia no será tan activa y se mermarán también las funciones cognitivas”. Cuando se reduce la creación de melatonina, la doctora considera como opción adecuada “tomarla en forma de complemento.
Es decir, ingerirla por la noche, unas dos horas antes de ir a dormir. La dosis recomendada es entre 3 y 5 miligramos”. Insiste en que, cuando una persona mayor muestre problemas para conciliar el sueño, “el médico debería pensar en probar primero con la melatonina antes que con otros hipnóticos de los que se prescriben habitualmente”. La melatonina es, para esta investigadora, “el mayor antioxidante que existe” y reconoce que ya empieza a ser habitual que los profesionales sanitarios la prescriban. Eso sí, Adan aclara que “la mejor es la melatonina artificial, puesto que la que se vende como natural es de caballo o de vaca”. Esta hormona está aprobada, desde 2007, por la Agencia Española del Medicamento.